La importancia de la luz, II: en un proyecto

En la entrada anterior, La importancia de la luz, I: en la vida, introducíamos la luz artificial como sustitución de la luz natural cuando esta desaparece.

En cualquier proyecto, el arquitecto, el interiorista, el diseñador, saben que la luz natural es importante para los usuarios, pero que tarde o temprano la luz artificial deberá sustituirla. Les toca, por tanto, diseñar el espacio en estos dos sentidos si quieren que funcione correctamente. Saben que la gente lo habita de día y de noche, saben que su proyecto será completo y gustará si funciona de día y de noche y que, por lo tanto, deberán tener muy presentes la luz y la manera de iluminar.

¿Cuántas veces hemos entrado en una tienda y nos ha parecido un lugar tétrico, triste y deprimente?

¿Cuántas veces nos hemos mirado a un espejo y hemos visto más sombras que nunca? ¿O nos hemos visto grises o pálidos?

¿Cuántas veces hemos entrado en una tienda de ropa y hemos tenido que salir a la calle para saber de qué color eran los pantalones?

¿Cuántas veces hemos cenado en un restaurante donde parece que tengamos la mesa de al lado encima, cuando en realidad está a una distancia normal?

¿Cuántas veces hemos oído a gente que se queja de tener jaqueca en su puesto de trabajo?

¿Cuántas veces hemos ido a casa de alguien y, al marcharnos, sin saber por qué, hemos pensado que no nos había gustado?

¿Cuántas veces hemos visto una fachada bonita de día, con relieves, colores bonitos, etc.. y de noche nos pareció fea, con el color totalmente distinto al real, que mejor no hubiesen iluminado?

Todo esto es fruto de la luz, de la manera de iluminar. Las luminarias que escogemos, el sitio donde las colocamos, las características técnicas que tienen, las fuentes de luz que elegimos, no tienen más objetivo que iluminar bien el espacio. Pero esto ya será otra entrada en el blog.

Equipo ca2L.