Cosas de la vida

El  valor de referencia utilizado para indicar la duración de una bombilla incandescente es lo que se conoce como su vida media.

¿Significa esto que una bombilla con una vida media de 5.000 horas debe durar 5.000 horas?

No exactamente. La vida media se determina mediante una estimación estadística,  para cuyo cálculo se utiliza una muestra de lámparas lo bastante grande para que resulte representativa. Se mide experimentalmente el tiempo que transcurre hasta que el 50 por ciento de las bombillas ha dejado de funcionar,  y  el valor obtenido es el que se define como vida media.

Por tanto, si una de estas  bombillas durara, por ejemplo,  4.000 horas no podríamos hablar de una unidad defectuosa. De hecho, lo más probable es que la mitad de las bombillas que utilicemos durante toda nuestra vida duren menos del tiempo indicado. Y  la otra mitad, más.

Se trata de un dato útil siempre que las características de la luz emitida por la fuente permanezcan dentro de unos parámetros aceptables —en cantidad y calidad— hasta que deje de funcionar por completo. Pero, en tecnologías cuyas prestaciones experimentan una notable depreciación conforme los elementos envejecen, utilizar la vida media no es aconsejable. Se daría el caso de que, pasado un periodo de tiempo determinado, continuaríamos con la fuente de luz encendida, pero la luz resultaría  insuficiente o inadecuada.  Por ello se define un nuevo  intervalo, conocido como vida útil —un tiempo igual o inferior a la vida media—, que determina las horas máximas de funcionamiento aceptadas, pasadas las cuales se recomienda la sustitución.

La depreciación comentada afecta a las lámparas de descarga y, en menor medida —de hecho, ni se llega a considerar—, a las incandescentes. Pero el caso más paradigmático es el de los LED, en cuyo patrón de funcionamiento no existe un momento en el que dejen de funcionar por completo, sino que experimentan un proceso continuo y sostenido de disminución de flujo.

Lumen maintenance values for various light source

Fuente: Adaptación  de  Bullough, JD. 2003. Lighting Answers: LED Lighting Systems. Troy, NY. National Lighting Product Information Program, Lighting Research Center, Rensselaer Polytechnic Institute.

Entonces, ¿en qué momento deja el LED de cumplir su función?

Se considera que el LED ha superado su vida útil cuando ha sufrido una depreciación del 30 por ciento —dicho de otro modo, cuando el flujo lumínico del LED se reduce hasta suponer el 70 por ciento del flujo emitido inicialmente. El tiempo transcurrido hasta alcanzar este punto se conoce como período de vida útil (L70). No obstante, es importante remarcar que el establecimiento del 70 por ciento como límite nace de una convención adoptada por la industria; no responde a ningún fundamento propiamente técnico. Por tanto, es prudente  considerarlo tan solo como un valor de referencia, útil especialmente para comparar las prestaciones entre varios LED. En la práctica, debemos ser lo bastante responsables como para saber hasta qué punto la instalación diseñada puede admitir una reducción de flujo determinada y, en base a ello, establecer la vida real del proyecto, que podría ser mayor o menor que el L70.

Equipo ca2L